sábado, 5 de septiembre de 2009

Seguía sonando

Era necesario. Regresaríamos al momento preciso, diez minutos antes de la muerte de Kurt. Aparecí en compañía de alguien que no logro reconocer. Era un departamento pequeño, las paredes blancas, un librero vacío. En cualquier momento, me advirtió mi acompañante.

Me atreví a caminar por el pasillo y entrar a una habitación donde encontré a dos muchachos preparando una dosis de una droga nada común en mi entorno, heroína. El de cabello crespo me ofreció una dosis que rechacé de inmediato. Me incomodó tanto que decidí salir al instante. Regresé al cuarto anterior y me acosté a esperar. Al instante apareció el joven de cabello crespo gritando: Kurt a muerto!!!!

Ley inquebrantable: no divulgar nuestra situación de viajeros en el tiempo. De ninguna manera podríamos hacer uso de nuestros conocimientos del futuro. Esta limitación me quitó toda disposición y solo me impulsaba a acostarme en una cama de sábanas blancas en la que caí dormido y muy agotado.

Una niña de piel blanca y cabello rubio me besaba tratando de despertarme. Yo fingía dormir y rogaba que no notara que lucía diez años más viejo. No lo notó, me daba la noticia muy exaltada: Kurt, wevon, se ha matado!!!!

Mucha gente caminaba alrededor de mi cama, la ventana dejaba ver una noche muy oscura. Un chico gordito de mediana estatura me provocaba contarle todo. No pude más, yo sabía, y se lo conté, que en el año dos mil nueve, en el estadio nacional, Oasis daría un concierto sin precedentes en Perú. Mi teléfono sonó a la distancia y fui en su búsqueda.

Entré a un cuarto y encontré a una compañera de clases de hacía nueve años (tiempo real, o sea, algunos años después del momento en el que me encontraba en ese instante). Le dije que la conocía pero ella no me ubicaba, se dedicó a hablarle a un tipo acostado en una cama de sábanas blancas.

Mi teléfono seguía sonando, así que me levanté de la cama, la luz de la mañana me dio en la cara, cerré la cortina, cogí mi teléfono y me acosté otra vez... Hola!... Era Gretel... acabo de despertar, tuve un sueño rarazo...




martes, 1 de septiembre de 2009

Llamada

Nunca falla. Es la más eficaz manera de llamarla. Basta que pase un fin de semana escuchando bossanova, tocando bossanova, siendo bossa, para que al llegar el martes reciba una llamada suya. Increiblemente en un taxi yendo a visitarlo. Nos hemos estado llamando, le dijo al llegar.