por una calle barranquina
siguiendo a aquella bailarina
por quien se me cae la saliva
tonto soy por quererla aun
si ella quisiera me atraparía
si fuera valiente algún
círculo cerraría
y sería este el escogido
en el que atado a tus caderas me encuentro
si antes lo hubiera sabido
pues siendo un amor desabrido
sigo caminando hacia el centro


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