domingo, 20 de junio de 2010

no Wolio.

Ya, sí, no me controlé, sí, me dejé llevar, me dejé convencer, corrí, mucho, caminé largo rato, corrí nuevamente, grité, alcé las manos, bailé, prendí cigarrillos, me subí a taxis, un lomo saltado, mayonesa y ají, no pagué, sí, no tengo plata, gasté todo, sí, una vez más, acepté.

Días antes, desperté en otro cuarto, la cagué, sí, y luego dos veces más la embarré, prendí más cigarrillos, me angustié, un taxi más, mentí, una vez más, vi fútbol, ya no tenía pepas ni plata para comprarlas, la angustia me comía, saludo a mi madre, le sonrío, la quiero más que antes, me sirve un plato delicioso, "no tienes pastillas". Compré para pocos días, tomé una inmediatamente, vi tele, me arrepentí.

No sé qué hago, qué soy, quién seré; pretendo cosas, las pienso, hago lo que me da ganas de hacer. Hay una gente que me necesita en sus juergas, me llaman Wolio bebé algunas chicas, los patas me dicen "maestro", "Cabrolio", me dan botellas de agua, me sacan a bailar, piden mis opiniones, me toman fotos, ríen con lo que digo. Yo no sé qué hago ahí, sigo buscando, angustiado esta vez, pues días antes la embarré, mal, y sin pastillas esos días, la angustia y mi tembladera estomacal. Me fui.

Hoy es sábado/domingo, yo, castigado por mí mismo. Vi una pela y me gustó.

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