martes, 24 de agosto de 2010

re-aparezco

nuevamente
las horas se detienen,
respiro y siento
que el aire no llega igual,
que mi sangre
duramente recorre mis venas
y mi aliento
me sabe amargo

es la pesadez de lo deforme
el freno de lo inconcluso
la angustia de la deuda
de los gritos
y los estado oscuros

y comprendo que es verdad
que el momento termina
y la noche y el medio día,
luego reaparece
y lo que se supo de él
no se sabe más,
y lo que se recordaba de él
no se recuerda más

luego las personas desaparecidas,
los amigos olvidados,
asoman sus formas,
los favores, las dádivas,
todo se rehace
para, otra vez, vivirlo
para re-gustar
para re-vivir
para re-inventar
re-reir,
re-sentir,
re-aprender,
asombrarnos nuevamente
y empezar de nuevo todo.


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