lunes, 4 de enero de 2010

nota

Todo se toma su tiempo para suceder,
el tiempo me hace suceder.
Me he parado a caminar y he salido del cuarto,
me he mirado sentado con los audífonos puestos y he cerrado la puerta.

Hace rato que empecé con esta piecita.
Le he movido sus partes. La he tocado.
Me imagino con los audífonos.

Me tuerzo hacia aquel globo ocular,
hacia aquellos tuertos adoloridos;
sentencias cobardes, lugares hambrientos;
hoteles calientes, monedas honrosas.
Decime, a quién se la doy.

Un pequeño dolor quizá,
ligero remanente de pesadilla.
Lastimo con aparente placer

Me repito constantino,
me vuelvo a mirar en pasado
y antes me oigo decir
que no me veo conmigo
que siempre me falto yo.

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