sábado, 22 de agosto de 2009

Qué planes

Igual me bañé. No tengo planes, no tengo plata para gastar hoy, no tengo amigos que vengan a visitarme pero igual salgo de la ducha, me echo el desodorante y me perfumo el cuerpo, tal y como lo hago cada vez que salgo por la noche. No es tan cierto lo de la ausencia de planes, pues sí tengo algunos. El más claro de todos es bajar a cenar dentro de algunos minutos. Otro plan es poner de una vez por todas una película que compré hace cerca de dos meses, La Conversación.

Escucho música mientras escribo, presentaciones en vivo. Este sería un plan interesante, escribir toda la noche mientras suena toda la música que tengo en mis reproductores. Por ahora solo existe a mi alrededor la música que sale de los altavoces del televisor. Música nueva, perfecto para no prestarle atención, música de fondo ideal. Jamás una música que guste mucho a uno funcionaría perfecta para permanecer en el fondo mientras se escribe; obvias razones lo explican.

Escucho una entrevista, no necesito levantar la vista para darme cuenta de que quien habla es la persona que cantaba hace unos minutos. No presté atención a lo que dijo. Ahora no puedo seguir escribiendo porque acaba de empezar a cantar una de los Beatles, creo.

Nuevamente un grupo de músicos desconocidos me permite continuar con el plan. Siento el aire frío entrar por la ventana, la flojera me impide levantarme a cerrarla, siento mis pies congelarse y solo atino a frotarlos contra mi cama. Por momentos, observar mi barriga subir y bajar al compas de mi respiración me conduce a un estado muy cercano al sueño, del cual salgo abruptamente por el sonido repentino del altavoz de mi televisor.

Paso de canal en canal pero me detengo en el mismo programa. No, es otro, pero igual es musical. Me divierte, Los Auténticos Decadentes están de invitados. No puedo dejar de cantar sus coros, están tan dentro de mi cerebro, sin quererlo me se toda la canción. Jamás bajé un mp3 de los Decadentes.

Llevo a cabo el plan de comer algo. Dos pedazos de pescado frito, arroz blanco y mucha ensalada que sobró del almuerzo. Siempre hay ensalada de palta, no imagino una ubicación más apropiada para la palta si no es en pedacitos junto a la lechuga hidropónica y tomates bien cortados, limón y sal.

Recibí una llamada que cambió todos mis planes. Se podría decir que ahora tengo un plan. Me vienen a buscar para hacer unos previos. Hay un plan que sigue en pie, no saldré de mi casa.

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